El trabajo más difícil de encontrar en México

2026-10-07 12:05:30 - MUNDO

Algunos podrían pensar que el trabajo más difícil de encontrar en México se trate de alguna profesión altamente especializada o una actividad que realizan sólo unos cuantos. Sin embargo, la respuesta es mucho más sencilla, es el trabajo decente.

Este miércoles se conmemora el Día Mundial por el Trabajo Decente, una fecha que desde 2008 promueve la Confederación Sindical Internacional (CSI) como una jornada para generar conciencia sobre la necesidad de que los empleos dignos sean una prioridad en las políticas económicas y sociales de todos los países.

El concepto como tal es bastante amplio. Para la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el trabajo decente implica contar con un empleo productivo, un ingreso justo, seguridad laboral, protección social, oportunidades de desarrollo e integración, libertad de organización e igualdad de oportunidades y trato.

Sin embargo, basta con revisar algunos indicadores del mercado laboral mexicano para darse cuenta de qué tan lejos estamos de que estas condiciones sean la norma.

Una primera aproximación está en la tasa de condiciones críticas de ocupación que reporta el Inegi a través de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE). Actualmente, 37.5% de la población ocupada se encuentra en esta situación, lo que equivale a 22.7 millones de personas.

La medición considera solamente la relación entre el tiempo de trabajo y los ingresos, por lo que deja fuera otros componentes fundamentales para hablar de un empleo digno. Aun con esta limitante, prácticamente cuatro de cada 10 trabajadores se encuentran en condiciones críticas de ocupación.

El panorama se vuelve más complejo al considerar la informalidad laboral. En México, 55% de las personas ocupadas se encuentra en esta condición. Son 33.4 millones de mujeres y hombres que trabajan sin la protección legal y social que debería acompañar a un empleo.

Ésta no es exclusiva de quienes trabajan por cuenta propia o en pequeños negocios. De ese universo, 15 millones de personas laboran dentro de empresas e instituciones formales, pero lo hacen en condiciones de informalidad.

Otro elemento indispensable para hablar de trabajo decente es la seguridad social. En este renglón, 59.8% de la población ocupada no tiene acceso a instituciones de salud como prestación laboral, esto representa 36.3 millones de personas.

Las condiciones tampoco son necesariamente mejores para quienes cuentan con un empleo subordinado. De este grupo, 40.3% trabaja sin un contrato escrito, lo que equivale a 16.8 millones de personas, mientras que 30.5% no cuenta con prestaciones laborales, es decir, 12.7 millones de hombres y mujeres.

A esto se suma el tema de los sueldos. De acuerdo con las cifras de pobreza laboral del Inegi, en México el ingreso laboral promedio es de 8,029 pesos mensuales, lo que equivale aproximadamente a 0.84 veces el salario mínimo, el cual este año es de 9,582.47 pesos mensuales.

Si bien todas estas cifras miden aspectos distintos e implican que una misma persona puede encontrarse en más de una de estas condiciones, vistas en conjunto permiten dimensionar la precariedad que todavía caracteriza a gran parte del mercado laboral mexicano.

Porque el desafío no es únicamente que las personas tengan una ocupación, también importa cuánto ganan, cuántas horas trabajan, si cuentan con seguridad social, prestaciones y un contrato que les dé certeza sobre su relación laboral.

El trabajo decente no debería ser una categoría especial ni mucho menos una aspiración. Tendría que ser el piso mínimo sobre el cual se construya cualquier relación laboral. Pero mientras más de la mitad de los trabajadores permanezca en la informalidad y seis de cada 10 no tengan acceso a servicios de salud por su trabajo, difícilmente podremos decir que ésa es la realidad.

Por ahora, el trabajo decente seguirá siendo el más difícil de encontrar en México –y esta realidad no ha mejorado en los últimos años–.